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domingo, 6 de agosto de 2017

Son palabras.

Sábado en la noche y comienzo a escribir esto, o mejor dicho, vengo a deshaogarme, porque muy posiblemente nadie con los que he hablado del tema me comprende, o tal vez sí, sólo que me siento encerrada y con un corazón roto es difícil agarrar consejos, aquí voy...

Sí, dije corazón roto, por segunda vez en mi vida me rompieron el corazón, o debería decir "¿me lo rompí yo misma?".

Todo comenzó como una ilusión -de mi parte- este chico, promesa joven, gracioso, inteligente, pero fisicamente muy lejos de lo que es un "hombre perfecto", me robó el corazón desde que lo "conocí" y lo pongo entre comillas porque uno nunca termina de conocer a alguien y menos si es a través de las redes sociales. No estoy diciendo que todos ahí sean "falsos" o "mentirosos", tampoco que me haya topado con alguien así. Sólo digo eso porque hasta hoy dia, yo misma me sigo sorprendiendo con algunas cosas mias ¿cómo puedo pretender que conoceré completamente a otro a través de una pantalla?

Retomando un poco lo que dije al inicio, tengo el corazón roto, en pocos meses pasó y por segunda vez en los pocos años que tengo de vida, nuevamente, tengo el corazón roto. Y sí, lo repito muchas veces poque no me lo creo, porque estaba ilusionada y porque me duele e increiblemente duele más que la primera vez, ¿quizás porque ya estoy más grande y soy más consiente de mis sentimientos? ¿O yo empuje a estos sentimientos para que aparecieran? No lo sé, lo cierto es que pasó.

Es curioso que luego de tantos años sin sentir nada por nadie, todo termine así. Realmente no sé si terminó, pero yo lo asumo, siento que si me adelanto a los hechos tendré más fuerza para soportar la estocada final, esas frases peligrosas pero necesaria que van destinadas a finalizar negocios, relaciones, amistades.

Estoy mal, realmente me gustaba mucho, lo más importante a nivel personal. En esos pocos meses sí sentí una conexión muy fuerte con él, en mi se encendieron las alarmas y las mariposas, sonreía al recordarlo, al leerlo, al pensarlo o imaginarlo, ¡Me encantaba! Su forma de ser y de expresarse. Desde que lo vi, desde que interactuamos por primera vez le puse el ojo y dije ¡Es mio! Y lo tuve, pero por poco tiempo, ahora que se fue, ahora que no lo tengo, pero con el dolor a flor de piel, no sé qué decir, no sé qué hacer con este sentimiento.

Todavía lo quiero, tanto que si vuelve lo recibo, tanto que los planes que teníamos juntos todavía están vigentes para mi y sé que él ya no quiere o no sé si él alguna vez quizo, pero esto me está destruyendo por dentro, uno en estas condiciones se humilla mucho, la dignidad desaparece, dejamos o hacemos cualquier cosa con tal que esa persona permanezca con nosotros, nos echamos responsabilidades o culpas que quizas no nos pertenecen. Pero es que este sentimiento es muy difícil de controlarlo todo te recuerda a esa persona, sientes que cada vez que el corazon late se arruga más y mas, pasas todo el dia con los ojos aguados, escuchando musica y sientes que en cada canción hay un relato de lo sucedido, tal vez encuentres una explicación o tal vez una razón para hundirte más porque esa dulce historia no se dio.

Nos queda mirar para adelante, porque creemos que esa es la persona hasta que encontramos a la verdadera persona y nos damos cuenta que todas las cosas por las que hemos pasado quizás sean experiencias para apreciar a quién le toque vivir con nosotros, o tal vez no, tal vez sean para algo muchísimo mejor como conocernos y valorarnos y para darnos cuenta que a veces por mucho que queramos, es mejor que no pase.

lunes, 27 de febrero de 2017

Y después de unos cuantos mensajes ella le preguntó:
-¿Y me quieres?
Y él le dijo:
-No.


Demasiado tarde.

Sé en lo que estas pensando, la lujuria y el placer te vendaron los ojos, lo increíble que es él te esta llevando a otro plano, sus suaves manos de músico y sus palabras que son poemas improvisados te comienzan a ilusionar. Sé que te intriga saber qué hay detrás de esa  anatomia socialmente perfecta, qué más se encuentra dentro de esa pervertida mente y qué hay despues de esos años bien vividos, muchos más que los tuyos. Pero no lo hagas, cubre tu corazón, protégelo contra sus intereses, se firme y pasa la página. Mereces más que alguien que simplemente te quiera unas cuantas noches al mes, mereces más que alguien que no piensa en ti en ningún momento del día, o incluso que no se preocupe por ti.

Como cuando te dicen que no puedes estar en la playa después de las 6 de la tarde porque la marea se agita y puede ser peligroso, bueno, así te digo que te alejes de él, porque puede ser peligroso, porque después que pase a dominar tu mente y logre encender las mariposas de tu estómago, en tan sólo un paso será el dueño de tú corazón, y entonces para cuando eso pase no será el protagonista de algunas fantasías sino de tus sueños de vida y te costará desprenderte y alejarte de alguien que no ve más en ti que una figura femenina, evita el dolor y alejate, alejate antes de que desees ver su sonrisa todas las mañanas, alejate antes de que desees que su mano sujete la tuya, alejate antes de que como hombre lo desees como ser humano, alejate antes de que sea demasiado tarde...


Mierda, hablé demasiado tarde.

viernes, 17 de febrero de 2017

No te tengo

Te veo
Pero tú no me ves
Te respiro
Te imagino
Te apoderase de mi
Y pierdo
Pierdo mi ser y mi coherencia
Gano ilusiones
Y me alejo de la tierra
Vuelo, vuelo alto
Tratando de agarrar tus mano
Te veo, te tengo
Pero al pasar de un segundo desapareces
Y me dejas
¿Por qué?
¿Por qué no te puedo tener?
Y una voz desde la lejanía me dice
“Porque los sueños, sueños son"
Entonces corro
Y de un brinco, me despierto
Y me doy cuenta mientras te busco
Que no te tengo.

lunes, 11 de abril de 2016

Llegó el momento

Llegó el momento de trazarse metas y hacer lo que nos hace feliz

Llegó el momento de dar un paso adelante

Llegó el momento que tanto se esperaba

Nervios, alegría, incertidumbre y optimismo lo acompañan

Es aquí

Es ahora

Se acabaron los manuales y desde ahora todo estará en manos del destino

Aunque también podemos modificar ese destino

Libres, soñadores

Hagamos juntos esto, que pinta bonito. 

miércoles, 6 de abril de 2016

La crisis

Existen dos tipos de crisis: la que se puede controlar y la que no se puede controlar.

La crisis que se puede controlar es, digamos “personal” y en ocasiones “otros” nos predisponen a padecerlas, por ejemplo, la adolescencia en si es vista como una crisis, también está la crisis de los cuarenta o mediana edad (30 – 40 años), inclusive los 25 años ya que según algunos es hasta esta edad que se considera a una persona “adulto joven” también puedo nombrar la crisis de identidad, estudio, matrimonial, entre otras, puedo escribir 3 páginas de esto, pero ¿Por qué digo que se puede controlar? Pues fácil, porque son concepciones que se han venido arrastrando generaciones tras generaciones y como dicen que es una “crisis” pues con el nombre de “crisis” se quedo. A mi por ejemplo esa palabra me da mucho miedo, porque me imagino de una vez el peor de los casos y es muy malo que una persona antes de convertirse en adolescente escuche que la adolescencia es una crisis, porque como ya dije nos predispone, en este caso a ser mas rebeldes, grosero etc.

Todos hemos sido adolescentes, sólo que a algunos se les ha olvidado, así como también se les ha olvido que han sido niños. Una vez cuando trabajaba en la librería una señora me pidió un libro para entender adolescentes, no había dicho libro, pero si le dije: “usted paso por ahí, sólo tiene que recordar” ella se rió y me dijo “no es lo mismo”… Claro está, ciertas cosas pueden variar, la tecnología es una de las que pueden influir, pero hay un común denominador, la incertidumbre, no saber quiénes somos, que queremos o a donde vamos, lo único importante en ese momento como adolescente es, disfrutar sin importar que. Así es, algo tan simple no merece ser visto como crisis.

La crisis que se puede controlar, la crisis personal,  también puede ser vista en ciertas ocasiones  como “miedo”.  Cuando yo iba a cumplir 18 años tenía miedo, claro, dos meses después me iba a graduar de bachiller  y para mi ese hecho significaba ser adulta, creía en mi interior que mis padres se separarían de mi y que yo no tendría derecho a ciertos privilegios, además no comenzaría la universidad inmediatamente y eso había echado a la basura mis planes. Tenía los nervios de puntas y las emociones alteradas, cualquiera que me veía o hablaba conmigo diría que yo estaba pasando por una “crisis”, pero no, en el fondo lo que tenía miedo, claro, lo comprendí después, cuando dejé que mis pensamientos se aclararan y fue precisamente con la ayuda de mi familia que logré ver mejor el camino.

También conozco a una chica de 25 años que no quiere saber nada de trabajos formales, a cada trabajo que va le encuentra una excusa para salirse, no quiere dejar de vestirse como adolescente, ni dejar hacer varias cosas que a ella le gustan como por ejemplo, estar en la plaza o rumbear, simplemente porque no quiere ser considerada  una “adulta” y yo creo que es el mismo miedo que yo tenía cuando iba a cumplir 18 años, pero es que de verdad, esa sensación de que “ya eres grande” es terrible, si no logramos cambiar de perspectiva.

La crisis que no se pueden controlar podrían ser las externas “crisis económicas “crisis ambientales” “crisis de seguridad” entre muchas otras. Estas si merecen en cierto punto el nombre “CRISIS” así en mayúscula;  digo que no se pueden controlar porque, yo sentada desde la computadora de mi casa muy poco puedo hacer para cambiar la terrible economía de mi país Venezuela, por ejemplo, pero si puedo trabajar para a que su impacto en mí y en mi familia se minimice. Hace varios meses mi situación era distinta, pero al notar que la economía nacional y los problemas públicos empeoraban cada vez más y más, de una manera veloz, decidí mentalizarme y hablar con mi familia, no nos podemos quedar de brazos cruzados, pero tampoco podemos salir a la calle a cometer cualquier locura, -aunque en estos momentos cualquiera se sale de sus casillas-. La respuesta fue relajarnos (no resignarnos) y pensar que mañana tendremos un gran día puede funcionar (a nosotros nos funciona) y siempre pensamos que pudo ser peor, esto último lo aplicamos desde hace años, de alguna manera me ayuda a ser un poco más optimista, me hace sentir con suerte.

En si yo creo que lo que he expuesto varía dependiendo de la mentalidad y forma de ser de cada persona, pero como una chama recién salida de la adolescencia que vive en un país para locos, les digo que no hay nada mejor para salir de los malos momentos como aislarse por unos minutos o el tiempo que se necesite, conversar, escuchar y luego tratar de relajarse un poco, no es para tanto.
¡RESPIRA!

jueves, 11 de febrero de 2016

¿Es la lengua el castigo del cuerpo?


Últimamente le he estado dando vueltas a esta frase, discutiéndola con mi hermano y de verdad creo que no hay nada más certero en esta vida, simplemente es la realidad…

Hace unos años en una entrevista que le hacían a la animadora venezolana Maite Delgado ella dijo algo como:

“Cuando era pequeña mi mamá hacia muchas arepas, en el desayuno, almuerzo, cena, yo decía hasta cuando las arepas y ahora que no está lo daría todo por volver a comer una de sus arepas”.

(Tal vez las palabras no sean exactas pero se acerca).

Algo similar me sucede actualmente, para nadie es un secreto la situación por la cual lastimosamente transita mi país Venezuela, la escases de alimento es algo muy grave y cada día que pasa  empeora, cuando digo que algo similar sucede conmigo porque hace tiempo era privilegiada (en ese momento no lo veía así) mi papá trabajó en un colegio que tenía un comedor hasta el año pasado, durante los años que él estuvo ahí traía comida, no la robaba ni la sacaba sin permiso, todo lo contrario se la regalaban, esto sucedía porque sobraba comida en “cantidades industriales”, mi papá traía a diario pollo, carne de todo tipo, jugos, verduras, frutas y chucherías… En un momento dado no teníamos dónde guardar la comida entonces le pedíamos a los vecinos que la guardaran y regalábamos también.

Recuerdo que le decíamos a mi papá que no era necesario que trajera tanta comida, pero él es una persona exagerada y nunca era suficiente, supongo que por cosas vividas en su infancia tendría miedo de que algún día nos quedáramos sin comida. Otra cosa que se me viene a la mente es que cuando mi mamá cocinaba el almuerzo la opción más rápida (porque ella siempre anda en un corre corre) era hacer pechuga de pollo o atún, pasa que comíamos casi todos los días pollo o atún, yo amo el pollo y atún, pero comerlo todos los días cansa, en medio de mi rebeldía de adolescente me quejaba, mi hermano y yo estábamos obstinados de comer eso, sin darme cuenta que tenemos que agradecer lo que tenemos porque hoy hay mañana no sabremos, claro yo no entendía nada, mucho menos iba a pensar que mi país llegaría a esta situación.

Actualmente tengo como 5 meses sin comer pollo, la verdad es que lo extraño, el precio del atún es extremadamente alto, se hace un esfuerzo para comprar unas 2 latas pequeñas que en mi casa solo duran una comida, tarde me doy cuenta de lo bendecidos que éramos antes.

Yo creo que de las crisis siempre queda algo bueno, sí, tengo miedo de que la situación siga empeorando, pero tengo más miedo de que tanto mi familia como yo no hagamos nada para afrontar la crisis, sea como sea, algo tenemos que hacer para lograr surgir.

Esto sólo me ha puesto a pensar de cuantas cosas buenas nos suceden en la vida, cuantas personas maravillosas tenemos a nuestro lado y por alguna razón las ignoramos, perdemos momento o dejamos de hacer algo, no le agradecemos a la vida, a el universo o a nuestro Dios que podemos respirar, ver, caminar o el simple hecho de estar con las personas que amamos todos los días y entonces cuando el tiempo pasa, cuando la situación cambia, nos lamentamos, quisiéramos regresar el tiempo, pero eso no es posible, luego nos deprimimos y nos da rabia con nosotros mismos, por eso tenemos que luchar por vivir más el presente y ser más agradecidos, con todos, desde el señor que barre hasta el médico que nos atiende. Agradezco mi salud y la de mis familiares, también la situación que tengo actualmente, porque definitivamente podría ser peor, siempre podría ser peor.


Por cierto la historia de Maite Delgado se la debo a mi mamá, que me la ha recordado constantemente.