Últimamente
le he estado dando vueltas a esta frase, discutiéndola con mi hermano y de
verdad creo que no hay nada más certero en esta vida, simplemente es la
realidad…
Hace
unos años en una entrevista que le hacían a la animadora venezolana Maite
Delgado ella dijo algo como:
“Cuando
era pequeña mi mamá hacia muchas arepas, en el desayuno, almuerzo, cena, yo decía
hasta cuando las arepas y ahora que no está lo daría todo por volver a comer
una de sus arepas”.
(Tal
vez las palabras no sean exactas pero se acerca).
Algo
similar me sucede actualmente, para nadie es un secreto la situación por la
cual lastimosamente transita mi país Venezuela, la escases de alimento es algo
muy grave y cada día que pasa empeora, cuando
digo que algo similar sucede conmigo porque hace tiempo era privilegiada (en
ese momento no lo veía así) mi papá trabajó en un colegio que tenía un comedor hasta
el año pasado, durante los años que él estuvo ahí traía comida, no la robaba ni
la sacaba sin permiso, todo lo contrario se la regalaban, esto sucedía porque sobraba
comida en “cantidades industriales”, mi papá traía a diario pollo, carne de
todo tipo, jugos, verduras, frutas y chucherías… En un momento dado no teníamos
dónde guardar la comida entonces le pedíamos a los vecinos que la guardaran y regalábamos
también.
Recuerdo
que le decíamos a mi papá que no era necesario que trajera tanta comida, pero él
es una persona exagerada y nunca era suficiente, supongo que por cosas vividas
en su infancia tendría miedo de que algún día nos quedáramos sin comida. Otra
cosa que se me viene a la mente es que cuando mi mamá cocinaba el almuerzo la opción
más rápida (porque ella siempre anda en un corre corre) era hacer pechuga de
pollo o atún, pasa que comíamos casi todos los días pollo o atún, yo amo el
pollo y atún, pero comerlo todos los días cansa, en medio de mi rebeldía de adolescente
me quejaba, mi hermano y yo estábamos obstinados de comer eso, sin darme cuenta
que tenemos que agradecer lo que tenemos porque hoy hay mañana no sabremos,
claro yo no entendía nada, mucho menos iba a pensar que mi país llegaría a esta
situación.
Actualmente
tengo como 5 meses sin comer pollo, la verdad es que lo extraño, el precio del atún
es extremadamente alto, se hace un esfuerzo para comprar unas 2 latas pequeñas que
en mi casa solo duran una comida, tarde me doy cuenta de lo bendecidos que éramos
antes.
Yo
creo que de las crisis siempre queda algo bueno, sí, tengo miedo de que la situación
siga empeorando, pero tengo más miedo de que tanto mi familia como yo no
hagamos nada para afrontar la crisis, sea como sea, algo tenemos que hacer para
lograr surgir.
Esto
sólo me ha puesto a pensar de cuantas cosas buenas nos suceden en la vida,
cuantas personas maravillosas tenemos a nuestro lado y por alguna razón las
ignoramos, perdemos momento o dejamos de hacer algo, no le agradecemos a la
vida, a el universo o a nuestro Dios que podemos respirar, ver, caminar o el
simple hecho de estar con las personas que amamos todos los días y entonces
cuando el tiempo pasa, cuando la situación cambia, nos lamentamos, quisiéramos regresar
el tiempo, pero eso no es posible, luego nos deprimimos y nos da rabia con
nosotros mismos, por eso tenemos que luchar por vivir más el presente y ser más
agradecidos, con todos, desde el señor que barre hasta el médico que nos atiende.
Agradezco mi salud y la de mis familiares, también la situación que tengo actualmente,
porque definitivamente podría ser peor, siempre podría ser peor.
Por
cierto la historia de Maite Delgado se la debo a mi mamá, que me la ha recordado
constantemente.
