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lunes, 11 de abril de 2016

Llegó el momento

Llegó el momento de trazarse metas y hacer lo que nos hace feliz

Llegó el momento de dar un paso adelante

Llegó el momento que tanto se esperaba

Nervios, alegría, incertidumbre y optimismo lo acompañan

Es aquí

Es ahora

Se acabaron los manuales y desde ahora todo estará en manos del destino

Aunque también podemos modificar ese destino

Libres, soñadores

Hagamos juntos esto, que pinta bonito. 

miércoles, 6 de abril de 2016

La crisis

Existen dos tipos de crisis: la que se puede controlar y la que no se puede controlar.

La crisis que se puede controlar es, digamos “personal” y en ocasiones “otros” nos predisponen a padecerlas, por ejemplo, la adolescencia en si es vista como una crisis, también está la crisis de los cuarenta o mediana edad (30 – 40 años), inclusive los 25 años ya que según algunos es hasta esta edad que se considera a una persona “adulto joven” también puedo nombrar la crisis de identidad, estudio, matrimonial, entre otras, puedo escribir 3 páginas de esto, pero ¿Por qué digo que se puede controlar? Pues fácil, porque son concepciones que se han venido arrastrando generaciones tras generaciones y como dicen que es una “crisis” pues con el nombre de “crisis” se quedo. A mi por ejemplo esa palabra me da mucho miedo, porque me imagino de una vez el peor de los casos y es muy malo que una persona antes de convertirse en adolescente escuche que la adolescencia es una crisis, porque como ya dije nos predispone, en este caso a ser mas rebeldes, grosero etc.

Todos hemos sido adolescentes, sólo que a algunos se les ha olvidado, así como también se les ha olvido que han sido niños. Una vez cuando trabajaba en la librería una señora me pidió un libro para entender adolescentes, no había dicho libro, pero si le dije: “usted paso por ahí, sólo tiene que recordar” ella se rió y me dijo “no es lo mismo”… Claro está, ciertas cosas pueden variar, la tecnología es una de las que pueden influir, pero hay un común denominador, la incertidumbre, no saber quiénes somos, que queremos o a donde vamos, lo único importante en ese momento como adolescente es, disfrutar sin importar que. Así es, algo tan simple no merece ser visto como crisis.

La crisis que se puede controlar, la crisis personal,  también puede ser vista en ciertas ocasiones  como “miedo”.  Cuando yo iba a cumplir 18 años tenía miedo, claro, dos meses después me iba a graduar de bachiller  y para mi ese hecho significaba ser adulta, creía en mi interior que mis padres se separarían de mi y que yo no tendría derecho a ciertos privilegios, además no comenzaría la universidad inmediatamente y eso había echado a la basura mis planes. Tenía los nervios de puntas y las emociones alteradas, cualquiera que me veía o hablaba conmigo diría que yo estaba pasando por una “crisis”, pero no, en el fondo lo que tenía miedo, claro, lo comprendí después, cuando dejé que mis pensamientos se aclararan y fue precisamente con la ayuda de mi familia que logré ver mejor el camino.

También conozco a una chica de 25 años que no quiere saber nada de trabajos formales, a cada trabajo que va le encuentra una excusa para salirse, no quiere dejar de vestirse como adolescente, ni dejar hacer varias cosas que a ella le gustan como por ejemplo, estar en la plaza o rumbear, simplemente porque no quiere ser considerada  una “adulta” y yo creo que es el mismo miedo que yo tenía cuando iba a cumplir 18 años, pero es que de verdad, esa sensación de que “ya eres grande” es terrible, si no logramos cambiar de perspectiva.

La crisis que no se pueden controlar podrían ser las externas “crisis económicas “crisis ambientales” “crisis de seguridad” entre muchas otras. Estas si merecen en cierto punto el nombre “CRISIS” así en mayúscula;  digo que no se pueden controlar porque, yo sentada desde la computadora de mi casa muy poco puedo hacer para cambiar la terrible economía de mi país Venezuela, por ejemplo, pero si puedo trabajar para a que su impacto en mí y en mi familia se minimice. Hace varios meses mi situación era distinta, pero al notar que la economía nacional y los problemas públicos empeoraban cada vez más y más, de una manera veloz, decidí mentalizarme y hablar con mi familia, no nos podemos quedar de brazos cruzados, pero tampoco podemos salir a la calle a cometer cualquier locura, -aunque en estos momentos cualquiera se sale de sus casillas-. La respuesta fue relajarnos (no resignarnos) y pensar que mañana tendremos un gran día puede funcionar (a nosotros nos funciona) y siempre pensamos que pudo ser peor, esto último lo aplicamos desde hace años, de alguna manera me ayuda a ser un poco más optimista, me hace sentir con suerte.

En si yo creo que lo que he expuesto varía dependiendo de la mentalidad y forma de ser de cada persona, pero como una chama recién salida de la adolescencia que vive en un país para locos, les digo que no hay nada mejor para salir de los malos momentos como aislarse por unos minutos o el tiempo que se necesite, conversar, escuchar y luego tratar de relajarse un poco, no es para tanto.
¡RESPIRA!

jueves, 11 de febrero de 2016

¿Es la lengua el castigo del cuerpo?


Últimamente le he estado dando vueltas a esta frase, discutiéndola con mi hermano y de verdad creo que no hay nada más certero en esta vida, simplemente es la realidad…

Hace unos años en una entrevista que le hacían a la animadora venezolana Maite Delgado ella dijo algo como:

“Cuando era pequeña mi mamá hacia muchas arepas, en el desayuno, almuerzo, cena, yo decía hasta cuando las arepas y ahora que no está lo daría todo por volver a comer una de sus arepas”.

(Tal vez las palabras no sean exactas pero se acerca).

Algo similar me sucede actualmente, para nadie es un secreto la situación por la cual lastimosamente transita mi país Venezuela, la escases de alimento es algo muy grave y cada día que pasa  empeora, cuando digo que algo similar sucede conmigo porque hace tiempo era privilegiada (en ese momento no lo veía así) mi papá trabajó en un colegio que tenía un comedor hasta el año pasado, durante los años que él estuvo ahí traía comida, no la robaba ni la sacaba sin permiso, todo lo contrario se la regalaban, esto sucedía porque sobraba comida en “cantidades industriales”, mi papá traía a diario pollo, carne de todo tipo, jugos, verduras, frutas y chucherías… En un momento dado no teníamos dónde guardar la comida entonces le pedíamos a los vecinos que la guardaran y regalábamos también.

Recuerdo que le decíamos a mi papá que no era necesario que trajera tanta comida, pero él es una persona exagerada y nunca era suficiente, supongo que por cosas vividas en su infancia tendría miedo de que algún día nos quedáramos sin comida. Otra cosa que se me viene a la mente es que cuando mi mamá cocinaba el almuerzo la opción más rápida (porque ella siempre anda en un corre corre) era hacer pechuga de pollo o atún, pasa que comíamos casi todos los días pollo o atún, yo amo el pollo y atún, pero comerlo todos los días cansa, en medio de mi rebeldía de adolescente me quejaba, mi hermano y yo estábamos obstinados de comer eso, sin darme cuenta que tenemos que agradecer lo que tenemos porque hoy hay mañana no sabremos, claro yo no entendía nada, mucho menos iba a pensar que mi país llegaría a esta situación.

Actualmente tengo como 5 meses sin comer pollo, la verdad es que lo extraño, el precio del atún es extremadamente alto, se hace un esfuerzo para comprar unas 2 latas pequeñas que en mi casa solo duran una comida, tarde me doy cuenta de lo bendecidos que éramos antes.

Yo creo que de las crisis siempre queda algo bueno, sí, tengo miedo de que la situación siga empeorando, pero tengo más miedo de que tanto mi familia como yo no hagamos nada para afrontar la crisis, sea como sea, algo tenemos que hacer para lograr surgir.

Esto sólo me ha puesto a pensar de cuantas cosas buenas nos suceden en la vida, cuantas personas maravillosas tenemos a nuestro lado y por alguna razón las ignoramos, perdemos momento o dejamos de hacer algo, no le agradecemos a la vida, a el universo o a nuestro Dios que podemos respirar, ver, caminar o el simple hecho de estar con las personas que amamos todos los días y entonces cuando el tiempo pasa, cuando la situación cambia, nos lamentamos, quisiéramos regresar el tiempo, pero eso no es posible, luego nos deprimimos y nos da rabia con nosotros mismos, por eso tenemos que luchar por vivir más el presente y ser más agradecidos, con todos, desde el señor que barre hasta el médico que nos atiende. Agradezco mi salud y la de mis familiares, también la situación que tengo actualmente, porque definitivamente podría ser peor, siempre podría ser peor.


Por cierto la historia de Maite Delgado se la debo a mi mamá, que me la ha recordado constantemente.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Para Mi Mejor Amiga

Querida amiga de toda la vida, has estado ahí siempre, así no te vea sé que estás, hemos superado todos los obstáculos que la vida nos ha puesto, cuando éramos muy pequeñas planificamos nuestras vidas y el plan era estar juntas siempre, pero en un lapso de 10 años todo ha salido diferente para las dos, pese a esto agradezco a el destino seguir teniéndote a mi lado porque no concibo mi vida sin ti ya que como siempre te digo “eres la hermana que mis padres no me dieron”.  Cuando estoy muy mal y pienso que Dios ha sido malo e injusto conmigo, hago como una especie de meditación, me siento a recordar las cosas buenas que me han pasado y aunque no son muchas, son los pilares fundamentales en mi vida en otras palabras mi columna vertebral, y bueno el hecho es que tu estás en ellas y estarás ahí siempre.

Tú estuviste ahí cuando lloré por muertes y enfermedades de personas cercanas, me secaste las lágrimas y me prestaste tu almohada para llorar. Sin pedirlo y sin darme cuenta tu familia me abrió un hueco en la mesa, me hacen sentir tan tranquila y segura como mi propia familia, nunca dudaste en contarme tus secretos más recónditos porque te sentías perturbada y te querías desahogar, tampoco has dudado en defenderme cuando he estado sola e indefensa.

Amiga, hermana, no sé qué haría yo sin ti, cuando algo me falta, cuando no sé la respuesta, cuando me siento sola y tengo dudas, estas ahí, me sacas adelante, con tus palabras me aclaras el camino.  Somos tan distintas en casi todo, que todavía no comprendo cómo es que no nos hemos peleado, gracias por hacerme ver el mundo de otra forma a través de ti un poco más sencillo. Gracias también por prestarme tu casa para arreglarme cuando salíamos de fiesta, por prestarme tu maquillaje, por obligar a tu papá a llevarme a casa para que no me pase nada y sobre todo por abrirme los ojos, por poner mis pies sobre la tierra, subir mi autoestima y hacerme ver que soy más que la opinión de otros.

Tengo tanto por agradecerte, yo sólo deseo ser lo suficientemente buena para ti y que la vida no nos separe, porque como ves dos días sin hablarnos ya es suficiente drama.

Iré hasta el fin del mundo si me necesitas, haré todo lo posible por lograr tu felicidad mientras pueda. Aplaudiré cada logro que sigas teniendo y sacaré lo bueno de cada derrota, tú y tu familia seguirán en mis oraciones, ustedes se merecen lo mejor de este mundo.

No me gusta escuchar que las amistades no son para siempre, soy consciente que todo en esta vida tiene un principio y un fin, pero si tuviese la potestad de cambiar esto solamente en mi vida, pediría que estuvieses a mi lado para siempre, aunque inevitablemente ya formamos parte la una de la otra.

Hermana siempre te he querido y siempre te voy a querer, nuestra amistad es una prioridad por lo menos para mí y sea donde sea que estemos  le agradeceré a la vida por hacer que nuestros caminos se cruzaran y a nuestros padres por inscribirnos hace algunos años en el mismo colegio.


Tú mejor amiga, hermana que te ama. 

martes, 19 de enero de 2016

¿Me volverías a querer?


Quiero decir, ¿me comenzarías a querer?

Mi vida, esta vez prometo sentarme lejos de ti y no acariciar tu suave cabello

Ignoraré tu existencia y no te trataré con privilegios

Esta vez no pelearé, ni te atosigaré con preguntas

Tampoco te recordaré lo bien que me hace sentir el saber que estás cerca de mi

Prometo que en las noches, no te voy a dedicar más lágrimas sobre mi almohada

Ni te voy a soñar más durante el día…

¿Si me porto bien?

Quiero saber entonces ¿me volverías a querer?

Disculpa, ¿me comenzarías a querer?

jueves, 14 de enero de 2016

El Matrimonio

Nunca me ha parecido lógico, la gente habla del matrimonio como una prueba de amor o algo obligatorio,” si amas mucho a alguien te debes casar, si van a tener un hijo cásate, si tienes mucho tiempo con la misma pareja cásate” y esto de verdad no me parece, algunas personas lo hacen porque forma parte de las costumbres, por el cuento de hadas o por su religión, en el catolicismo el matrimonio es el séptimo sacramento, la iglesia no apoya el concubinato porque se desobedece a Dios pero…

¿Realmente vale la pena casarnos?

¿De verdad necesitamos un sello para que “conste” que nos amamos?

Qué logra una pareja gastando millones en una boda a todo dar si el amor se les va a acabar apenas comiencen a convivir juntos, si las personas no se comprometen de corazón el matrimonio no es más que una pérdida de vida o por lo menos así lo veo yo. Cuando les explico a mis amistades mi punto de vista respecto a este tema siempre digo “si Dios de verdad los quiere juntos ya tienen su bendición”, porque una firma en un papel y un par de testigos o padrinos no certifica que esa pareja viva junta y feliz por siempre.

Yo vengo de una familia católica, mis padres ya tienen 30 años juntos y no están casados, yo los siento como una unión exitosa, se respetan, se apoyan, han superado millones de dificultades juntos y han trabajado por tener sus cosas, hace años no se casaron porque no podían, para ellos tener suficiente dinero para comprar la casa donde vivimos hoy era más importante que una boda, ahora después tantos años juntos dicen que no les hace falta casarse y no porque no se quieran, es que no han necesitado unos anillos y unos papeles firmados para ser felices.


Algunos dicen que cuando conoces a tu alma gemela, esa persona que fue hecha para que estuviesen juntos por siempre, lo sabes desde un principio y si esto es así pues comprometámonos a cuidarnos el uno al otro, a estar siempre presente de cuerpo, mente, alma y corazón en los momentos difíciles y cuando la otra persona nos necesite, a respetarnos y a luchar juntos por nuestros sueños y metas, no esperemos a la boda para jurarnos amor eterno.

lunes, 11 de enero de 2016

Un nuevo colegio, un nuevo comienzo...

Un nuevo colegio, un nuevo comienzo, no es fácil, todo lo contrario, es lo más difícil que me pude haber imaginado, pese a que sabía que tarde o temprano me tocaría estar en ese punto, conforme se acercaban los días aquella realidad que veía tan lejana la empezaba a tener más cerca,  encontrar colegio fue un calvario, luche lo que más pude para quedar en el mismo colegio con mi mejor amiga pero fue imposible, las posibilidades se abrieron en otro donde estudiarían muchos con los que yo había estudiado, pero ese colegio era muy pequeño, no me gustaba… Entonces por medio de una vecina conseguí el cupo en este, uno de los más grandes y costosos de la zona, me sentía muy feliz antes de comenzar ahí, pero eso fue ANTES…

Recuerdo que la noche anterior hable con una amiga que también comenzaría en ese colegio para llegar juntas y no sentirme tan sola, no sabía ni siquiera en que sección estaría, sólo le rezaba a Dios para quedar con ella y otros 3 compañeros que también estarían en ese colegio, pero era casi imposible ya que ese colegio tiene 4 secciones. El primer día me arregle el cabello con mis rulos naturales y me puse mi uniforme de educación física, al llegar me sudo todo el cuerpo y sólo tenía ganas de salir corriendo, aquellas personas eran tan diferentes a mis compañeros, sólo quería que las horas pasaran rápido.

Comenzaron a nombrar quienes irían a cada sección y por mi suerte, no quede con mis compañeros, pero todos ellos si quedaron en la misma sección… Así que, yo sola me enfrente a ese nuevo mundo en el que estaría durante dos años. Puedo decir que estar sola, en un salón donde todos se conocen cuando eres una persona tímida no es divertido, que te paren a decir tus datos en voz alta cuando sabes que todos te están observando con lupa y midiendo cada error que puedas tener tampoco es divertido, en mi salón también había otra chica nueva pero ella era muy bonita a diferencia de mi, así que la comenzaron a buscar desde el inicio.

Durante varias semanas sólo esperaba que llegara el recreo para estar con mi amiga, en el salón siempre estaba silenciosa, hacia mis cosas y ya, porque no contaba con nadie, cada día todo empeoraba, recuerdo un día estar sentada en la primera fila justo en el centro del salón cuando unos chicos que estaban por detrás comenzaban a susurrar:

*Qué fea*
*Qué horrible*
*Mírala es feíta*
*Ese cabello es horrible*

En realidad era uno, los otros sólo reían en voz baja, yo justo pensaba “esto era lo que me faltaba".

No lloré, ni los miré, ni les dije nada, pero cuando llegue a mi casa comencé a llorar sobre mi almohada.

Otro día entre al salón de mi amiga y cuando salí los muchachos de allí me comenzaron a decir en todo sarcástico

*Niña que linda eres*

Afortunadamente, soy experta manejando esas situaciones, no les di importancia, caminaba como si nada y ellos poco a poco se fueron aburriendo de molestarme.

No pasaba día en que no extrañara mi antiguo colegio, mis amigos y maestros. En mi nuevo colegio sentía que no encajaba, esas personas eran muy superficiales, groseras, de cierto modo creo que toqué tierra y descubrí otra realidad de la cual era ajena.

En las tardes llamaba a mi mejor amiga y llorábamos siempre, pese a que conforme transcurrían las semanas y meses conocía a algunas personas que me hacían los días más sencillos y un poco divertidos, nada le quitaba lo oscuro que estaban siendo los últimos dos años de estudios para mí, me arrepentí eternamente de no haber elegido aquel colegio pequeño, mis compañeros estaban felices allá y mi mama estuvo un buen tiempo insistiéndome a que lo escogiera, pero yo soy terca y quería estar en un colegio de clase, aunque entendí que era todo lo contrario.


Con una felicidad amarga terminé mi bachillerato, no lo recuerdo ni bien ni mal, sólo OK, tengo 6 maravillosas amigas que me acompañan hoy y mas allá del hecho de que nunca me acostumbré, puedo decir que estudie en un colegio inmenso que tenía piscina y dos canchas de fútbol jajajaja.