Nunca
me ha parecido lógico, la gente habla del matrimonio como una prueba de amor o
algo obligatorio,” si amas mucho a alguien te debes casar, si van a tener un
hijo cásate, si tienes mucho tiempo con la misma pareja cásate” y esto de
verdad no me parece, algunas personas lo hacen porque forma parte de las
costumbres, por el cuento de hadas o por su religión, en el catolicismo el
matrimonio es el séptimo sacramento, la iglesia no apoya el concubinato porque
se desobedece a Dios pero…
¿Realmente
vale la pena casarnos?
¿De
verdad necesitamos un sello para que “conste” que nos amamos?
Qué
logra una pareja gastando millones en una boda a todo dar si el amor se les va
a acabar apenas comiencen a convivir juntos, si las personas no se comprometen
de corazón el matrimonio no es más que una pérdida de vida o por lo menos así
lo veo yo. Cuando les explico a mis amistades mi punto de vista respecto a este
tema siempre digo “si Dios de verdad los quiere juntos ya tienen su bendición”, porque una firma en un papel y un par de testigos o padrinos no certifica que
esa pareja viva junta y feliz por siempre.
Yo
vengo de una familia católica, mis padres ya tienen 30 años juntos y no están casados,
yo los siento como una unión exitosa, se respetan, se apoyan, han superado
millones de dificultades juntos y han trabajado por tener sus cosas, hace años
no se casaron porque no podían, para ellos tener suficiente dinero para comprar
la casa donde vivimos hoy era más importante que una boda, ahora después tantos
años juntos dicen que no les hace falta casarse y no porque no se quieran, es
que no han necesitado unos anillos y unos papeles firmados para ser felices.
Algunos
dicen que cuando conoces a tu alma gemela, esa persona que fue hecha para que
estuviesen juntos por siempre, lo sabes desde un principio y si esto es así
pues comprometámonos a cuidarnos el uno al otro, a estar siempre presente de
cuerpo, mente, alma y corazón en los momentos difíciles y cuando la otra
persona nos necesite, a respetarnos y a luchar juntos por nuestros sueños y
metas, no esperemos a la boda para jurarnos amor eterno.

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