Querida
amiga de toda la vida, has estado ahí siempre, así no te vea sé que estás,
hemos superado todos los obstáculos que la vida nos ha puesto, cuando éramos
muy pequeñas planificamos nuestras vidas y el plan era estar juntas siempre,
pero en un lapso de 10 años todo ha salido diferente para las dos, pese a esto
agradezco a el destino seguir teniéndote a mi lado porque no concibo mi vida
sin ti ya que como siempre te digo “eres la hermana que mis padres no me dieron”.
Cuando estoy muy mal y pienso que Dios
ha sido malo e injusto conmigo, hago
como una especie de meditación, me siento a recordar las cosas buenas que me
han pasado y aunque no son muchas, son los pilares fundamentales en mi vida en
otras palabras mi columna vertebral, y bueno el hecho es que tu estás en ellas y
estarás ahí siempre.
Tú estuviste
ahí cuando lloré por muertes y enfermedades de personas cercanas, me secaste
las lágrimas y me prestaste tu almohada para llorar. Sin pedirlo y sin darme
cuenta tu familia me abrió un hueco en la mesa, me hacen sentir tan tranquila y
segura como mi propia familia, nunca dudaste en contarme tus secretos más recónditos
porque te sentías perturbada y te querías desahogar, tampoco has dudado en
defenderme cuando he estado sola e indefensa.
Amiga,
hermana, no sé qué haría yo sin ti, cuando algo me falta, cuando no sé la
respuesta, cuando me siento sola y tengo dudas, estas ahí, me sacas adelante,
con tus palabras me aclaras el camino. Somos
tan distintas en casi todo, que todavía no comprendo cómo es que no nos hemos
peleado, gracias por hacerme ver el mundo de otra forma a través de ti un poco más
sencillo. Gracias también por prestarme tu casa para arreglarme cuando salíamos
de fiesta, por prestarme tu maquillaje, por obligar a tu papá a llevarme a casa
para que no me pase nada y sobre todo por abrirme los ojos, por poner mis pies
sobre la tierra, subir mi autoestima y hacerme ver que soy más que la opinión
de otros.
Tengo
tanto por agradecerte, yo sólo deseo ser lo suficientemente buena para ti y que
la vida no nos separe, porque como ves dos días sin hablarnos ya es suficiente
drama.
Iré
hasta el fin del mundo si me necesitas, haré todo lo posible por lograr tu
felicidad mientras pueda. Aplaudiré cada logro que sigas teniendo y sacaré lo
bueno de cada derrota, tú y tu familia seguirán en mis oraciones, ustedes se
merecen lo mejor de este mundo.
No
me gusta escuchar que las amistades no son para siempre, soy consciente que
todo en esta vida tiene un principio y un fin, pero si tuviese la potestad de
cambiar esto solamente en mi vida, pediría que estuvieses a mi lado para
siempre, aunque inevitablemente ya formamos parte la una de la otra.
Hermana
siempre te he querido y siempre te voy a querer, nuestra amistad es una
prioridad por lo menos para mí y sea donde sea que estemos le agradeceré a la vida por hacer que nuestros
caminos se cruzaran y a nuestros padres por inscribirnos hace algunos años en
el mismo colegio.
Tú
mejor amiga, hermana que te ama.

No hay comentarios:
Publicar un comentario