En el mundo en el que vivimos es muy difícil
entender que el precio de las cosas, lo material o la belleza física no es lo
más importante, sé que es muy agradable tener un carro nuevo o un cuerpo como
el de Megan Fox, pero ¿eso
lo es todo? Mi firme respuesta es NO y suena a cliché pero es la verdad, una
verdad que por estos tiempos es difícil de comprender.
Recuerdo que hace unos pocos años yo no tenía ni
celular ni computadora y mis amigas me decían “¿Cómo puedes vivir? Yo estoy sin
celular por una semana y me vuelvo loca” Creo que gracias a eso he logrado
asimilar un poco más fácil la idea de que unas cuantas cosas no te hacen mejor
persona y tampoco te ayudan a vivir más o mejor. He
disfrutado con lo poco o mucho que he tenido.
Cuando era niña y adolescente le reprochaba a
mis padres que no me dieran todo lo que mis amigas tenían, a esa edad es
difícil de entender ciertas cosas. Pero años más tarde un episodio en mi
vida cambio totalmente mi perspectiva, un familiar muy importante para mí se
enfermo, en medio de ese laberinto sin salida en que me vi durante algunos años
comencé a valorar las cosas que te hacen una mejor persona, no digo ”gracias a
esa enfermedad cambie” porque si pudiera reescribir el pasado eliminaría ese
momento, pero si es cierto que a veces tiene que pasar lo peor para
lograr comprender que una simple sonrisa o un abrazo lo es todo,
sin importar de quien venga, mantener nuestra mente tranquila , tener fe y
esperanza nos ayudaran a vivir mejor.
Una vez la que era mi mejor amiga me dijo “tú te
quejas pero por lo menos tienes a tu mamá y a tu papá, los míos o no están o
están ocupados” ella lo tenía todo, pero sus padres trabajaban mucho y
escasamente le dedicaban algo de tiempo, no digo que no la querían pero para mí
eso no es tener una familia, ella estaba sola la mayor parte del tiempo; yo por
mi parte no tenía ni la mitad de las cosas que ella tenía, pero mis padres
estaban ahí, cada momento, cada pequeño viaje que podíamos hacer lo
disfrutábamos al máximo porque no se sabía cuando se pudiera repetir, fui
muy afortunada aunque en su momento no lo vi y no tienen idea de cuánto me
arrepiento.
No pido que vivan bajo un puente o coman pan todos
los días, tampoco que se sienten a rezar esperando que todo caiga del cielo, pido
que vivan, porque cuando morimos no nos llevamos nada y los que se
quedan aquí nos recordaran por los momentos compartidos o quizás no, porque
“hemos estado muy ocupados haciendo dinero” no debemos convertirnos en robots,
tampoco hacer cosas esperando la aprobación de medio mundo, debemos
hacer lo que nos haga feliz y le traiga tranquilidad a nuestro espíritu.
Demos las GRACIAS por
cada cosa, por muy insignificante que parezca ser, trabajemos en ser
mejores seres humanos, por
nosotros mismos y por el que de momento se encuentre a nuestro lado… Eso
me ha hecho feliz y es lo que me hace feliz en este momento.

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