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viernes, 4 de diciembre de 2015

Sobre vivir y ser felices

En el mundo en el que vivimos es muy difícil entender que el precio de las cosas, lo material o la belleza física no es lo más importante, sé que es muy agradable tener un carro nuevo o un cuerpo como el de Megan Fox, pero ¿eso lo es todo? Mi firme respuesta es NO y suena a cliché pero es la verdad, una verdad que por estos tiempos es difícil de comprender.

Recuerdo que hace unos pocos años yo no tenía ni celular ni computadora y mis amigas me decían “¿Cómo puedes vivir? Yo estoy sin celular por una semana y me vuelvo loca” Creo que gracias a eso he logrado asimilar un poco más fácil la idea de que unas cuantas cosas no te hacen mejor persona y tampoco te ayudan a vivir más o mejor. He disfrutado con lo poco o mucho que he tenido.

Cuando  era niña y adolescente le reprochaba a mis padres que no me dieran todo lo que mis amigas tenían, a esa edad es difícil de entender ciertas cosas.  Pero años más tarde un episodio en mi vida cambio totalmente mi perspectiva, un familiar muy importante para mí se enfermo, en medio de ese laberinto sin salida en que me vi durante algunos años comencé a valorar las cosas que te hacen una mejor persona, no digo ”gracias a esa enfermedad cambie” porque si pudiera reescribir el pasado eliminaría ese momento, pero  si es cierto que a veces tiene que pasar lo peor para lograr comprender que una simple sonrisa o un abrazo lo es todo, sin importar de quien venga, mantener nuestra mente tranquila , tener fe y esperanza nos ayudaran a vivir mejor.

Una vez la que era mi mejor amiga me dijo “tú te quejas pero por lo menos tienes a tu mamá y a tu papá, los míos o no están o están ocupados” ella lo tenía todo, pero sus padres trabajaban mucho y escasamente le dedicaban algo de tiempo, no digo que no la querían pero para mí eso no es tener una familia, ella estaba sola la mayor parte del tiempo; yo por mi parte no tenía ni la mitad de las cosas que ella tenía, pero mis padres estaban ahí, cada momento, cada pequeño viaje que podíamos hacer lo disfrutábamos al máximo porque no se sabía cuando se pudiera repetir, fui muy afortunada aunque en su momento no lo vi y no tienen idea de cuánto me arrepiento.

No pido que vivan bajo un puente o coman pan todos los días, tampoco que se sienten a rezar esperando que todo caiga del cielo, pido que vivan, porque cuando morimos no nos llevamos nada y los que se quedan aquí nos recordaran por los momentos compartidos o quizás no, porque “hemos estado muy ocupados haciendo dinero” no debemos convertirnos en robots, tampoco hacer cosas esperando la aprobación de medio mundo, debemos hacer lo que nos haga feliz y le traiga tranquilidad a nuestro espíritu.


Demos las GRACIAS por cada cosa, por muy insignificante que parezca ser, trabajemos en ser mejores seres humanos, por nosotros mismos y por el que de momento se encuentre a nuestro lado… Eso me ha hecho feliz y es lo que me hace feliz en este momento.


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