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martes, 24 de noviembre de 2015

Ese chico anónimo

Siempre me pasa lo mismo, por andar de despistada me pierdo de las mejores cosas o de los detalles, lo que cuento a continuación me pasó en mi antiguo trabajo, una librería grande a la que un día de agosto entró un chico que hasta el sol de hoy no sé quién es, pero que ha logrado que desee y rece todas las noches pidiendo que por alguna extraña casualidad la vida nos vuelva a colocar frente a frente.

Faltaba una semana para retirarme, ya todo estaba listo, no aguantaba más madrugar y en la noche llegar tardísimo a mi casa por un sueldo mínimo... Parecía ser un día normal ¡Y LO FUE! hasta aproximadamente las 5 de la tarde. Estoy yo con un jean, camisa negra y mi cabello negro totalmente liso (recién salido de la peluquería) parada en la entrada de la librería, dándole las buenas tardes a todo el que entraba y salía...Y entonces pasó él; no era el hombre más perfecto del mundo, pero para mi en ese momento si lo fue, era alto, delgado, con lentes y cabello liso oscuro, casualmente también llevaba una camisa negra; al verlo pasar me quede en el aire y hasta sentí mariposas, ese chico me gustó y mucho, en un principio lo seguí con la mirada, creo que le gustaba la historia y política pues de ese mueble no salía, se dedicó a mover todos los libros que mis compañeras y yo habíamos arreglado, como quería que notara mi presencia comencé a perseguirlo por toda la tienda,  había mucha gente y no se notaba mucho lo que yo estaba haciendo, en mi mente rogaba para que me hiciera una pregunta pero sólo me miraba y continuaba con sus libros (me imagino que notó que yo lo seguía).

Estaba desesperada, quería saber su nombre y mi hora de salida se acercaba, entonces se me ocurre que la única manera de saber quién era él sería cuando fuese a pagar los 10 libros que llevaba... Me quedo parada frente a la caja, como dije HAY MUCHA GENTE, no me da tiempo de decirle a la chica de la caja que me anote el nombre ese chico, la gerente está a su lado, así que espero pacientemente sin importar la hora... Cuando por fin es su turno de pasar a la caja, una señora llega de la nada y me pide el precio de unos libros, mi plan se descontrola y aunque estoy al lado del chico no logro escuchar su nombre, el voltea y me ve directamente a los ojos en  lo que la gerente me dice "ya son las 6" él no había terminado de pagar, yo voy rápido a buscar mis cosas con la esperanza de salir y verlo por última vez, porque ni en mis sueños me atrevería a pedirle el nombre, salgo y no lo veo por ninguna parte, me siento perdida, mi corazón se parte en dos. Voy el resto de los días a el trabajo con la esperanza de que el vuelva, deseo que algún libro esté malo, una excusa, sólo eso necesitaba, pero nunca volvió. 


Recuerdo que su nombre era un poco corto, no se si Frank o Alex y su apellido era común, vivía en Caracas creo que hacia el este, no logré escuchar bien la dirección, su cédula comenzaba por 22 así que asumo que su edad debe ser 23 aproximadamente... Ese hombre, ocupo mis sueños por varias noches y hasta el sol de hoy lo recuerdo entre la intriga del ¿quién será? y ¿cómo sera? yo desde mi corazón a ese chico anónimo le deseo lo mejor del mundo.

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