Siempre
me pasa lo mismo, por andar de despistada me pierdo de las mejores cosas o de
los detalles, lo que cuento a continuación me pasó en mi antiguo trabajo, una
librería grande a la que un día de agosto entró un chico
que hasta el sol de hoy no sé quién es,
pero que ha logrado que desee y rece todas las noches pidiendo que por alguna
extraña casualidad la vida nos vuelva a colocar frente a frente.
Faltaba
una semana para retirarme, ya todo estaba listo, no aguantaba más madrugar y en
la noche llegar tardísimo a mi casa por un sueldo mínimo... Parecía ser un día
normal ¡Y LO FUE! hasta aproximadamente las 5 de la tarde. Estoy yo con un
jean, camisa negra y mi cabello negro totalmente liso (recién salido de la
peluquería) parada en la entrada de la librería, dándole las buenas tardes a
todo el que entraba y salía...Y entonces pasó él; no era el hombre más perfecto del mundo, pero para mi en ese
momento si lo fue, era alto, delgado, con lentes y cabello liso oscuro,
casualmente también llevaba una camisa negra; al verlo pasar me quede en el
aire y hasta sentí mariposas, ese chico me gustó y mucho, en un principio lo
seguí con la mirada, creo que le gustaba la historia y política pues de ese
mueble no salía, se dedicó a mover todos los libros que mis compañeras y yo
habíamos arreglado, como quería que notara mi presencia comencé a perseguirlo
por toda la tienda, había mucha gente y no se notaba mucho lo que yo
estaba haciendo, en mi mente rogaba para que me hiciera una pregunta pero sólo me miraba y continuaba con sus libros (me
imagino que notó que yo lo seguía).
Estaba
desesperada, quería saber su nombre y mi hora de salida se acercaba, entonces
se me ocurre que la única manera de saber quién
era él sería cuando fuese a pagar
los 10 libros que llevaba... Me quedo parada frente a la caja, como dije
HAY MUCHA GENTE, no me da tiempo de decirle a la chica de la caja que me anote
el nombre ese chico, la gerente está a su lado, así que espero pacientemente
sin importar la hora... Cuando por fin es su turno de pasar a la caja, una
señora llega de la nada y me pide el precio de unos libros, mi plan se
descontrola y aunque estoy al lado del chico no logro escuchar su nombre, el
voltea y me ve directamente a los ojos en lo que la gerente me dice
"ya son las 6" él no había
terminado de pagar, yo voy rápido a buscar mis cosas con la esperanza de
salir y verlo por última vez, porque ni en mis sueños me atrevería a pedirle el
nombre, salgo y no lo veo por ninguna parte, me siento perdida, mi corazón se
parte en dos. Voy el resto de los días a el trabajo con la esperanza de que el
vuelva, deseo que algún libro esté malo,
una excusa, sólo eso necesitaba, pero nunca volvió.
Recuerdo
que su nombre era un poco corto, no se si Frank o Alex y su apellido era común,
vivía en Caracas creo que hacia el este, no logré escuchar
bien la dirección, su cédula comenzaba por 22 así que asumo que su edad debe
ser 23 aproximadamente... Ese hombre, ocupo mis sueños por varias noches y
hasta el sol de hoy lo recuerdo entre la intriga del ¿quién será? y ¿cómo
sera? yo desde mi corazón a ese chico anónimo le deseo lo mejor del mundo.

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